Mucho se ha dicho de que el perro es la mascota por excelencia. Se le considera un fiel y buen amigo. Sin embargo, cuando nos planteamos la posibilidad de adquirir uno, tenemos que tener presente que además de encontrar un compañero al que ofrecer y del que recibir cariño, alegría, respeto y complicidad, la decisión incluye un alto grado de compromiso. Su educación y comportamiento pasa a ser responsabilidad directa del dueño. La adopción de un perro, siempre tiene que sujetarse a nuestra necesidad y criterio. Comprar un perro a modo de capricho, pretexto o regalo sorpresa supone una grave equivocación si antes no se tenemos claro la responsabilidad que este animal requiere. Muchas pueden ser las razones de querer tener un perro, pero siempre se tiene que tener en cuenta la responsabilidad y el compromiso moral tanto para la mascota como para usted. Estar en armonía con la vida y los animales es algo que todo ser humano debería de reflexionar para ser mejor cada día.
|