Como es sabido las pulgas constituyen el ectoparásito mas frecuente del perro. Las pulgas son insectos achatados lateralmente, con un tamaño de 3,5 mm como máximo, que se alimentan de la sangre de los animales sobre los que viven. De las mas de 2000 especies de pulgas que existen en el mundo, para el perro sólo son importantes la pulga del gato (Ctenocephalides felis) y la pulga del perro (Ctenocephalides canis) . Una plaga de pulgas en nuestros animales domésticos no se detecta fácilmente , porque estos parásitos son muy diminutos y su anatomía peculiar les permite moverse con facilidad por la piel de su huésped, de tal manera que no llaman la atención, sobre todo si el perro tiene pelaje largo. La primera indicación de la plaga suele ser que los animales se rascan y muerden , están inquietos o presentan incluso alteraciones cutáneas en la región de la grupa , de la inserción de la cola o de la región abdominal cubierta de pelo. Para descubrir la infestación por pulgas es necesario realizar una inspección cuidadosa, revisando la base del pelaje o bien empleando un peine especial para pulgas, con púas muy próximas, así se suelen descubrir a menudo las pulgas o, por lo menos, sus excrementos en forma de pequeños grumos pardo-rojizos. Si se depositan estos grumos sobre un papel tipo filtro, humedecido, al poco tiempo se formará una mancha pardo-rojiza de hemoglobina alrededor de la partícula de excremento. Un método también muy efectivo consiste en pasar la aspiradora sobre el perro, colocando un filtro de gasa de malla fina en el conducto de aspiración. Con este método se recogen fácilmente las pulgas, sus excrementos y también otros ectoparásitos. Enfermedades cutáneas causadas por las pulgas: Las pulgas provocan enfermedades de la piel por irritación local en el lugar de la picadura (dermatitis por picadura de pulga) y por reacciones alérgicas del organismo en general (dermatitis alérgica por pulgas). La dermatitis por picadura de pulga afecta sobre todo el vientre, las caras internas de los muslos y la grupa de los animales afectados. Los síntomas más frecuentes son la rubefacción de la piel, la formación de pústulas y las lesiones debidas a irritación mecánica por rascado y mordedura en la zona que rodea el punto de la picadura. Por lo general, la dermatitis alérgica causada por las pulgas tiene una evolución más compleja. Una vez sensibilizado el huésped con determinados componentes de la saliva de la pulga, se desencadenan reacciones alérgicas. Las secuelas de las reacciones alérgicas son lesiones costrosas , las alteraciones seborreicas , combinadas con la caída de pelo y daños resultantes de los lamidos y rascaduras constantes en amplias zonas corporales. La terapia de los pacientes exige gran dedicación y a menudo tiene poco éxito, siendo posibles en todo momento las recaídas. Especialmente en los pacientes ya sensibilizados a los alergenos de la saliva de la pulga es de importancia prioritaria una profilaxis contra la reinfestación por pulgas.
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