Algunas mascotas son muy temperamentales, tratar de conocer a nuestra mascota para que no se vuelva agresiva es nuestro trabajo. Enseñarle quien es el amo y a obedecer es fundamental para una buena convivencia. La mascota debe entender quien es el que manda. La agresión pasa a ser el común denominador de la comunicación entre mascota y dueño y es el momento en que este último concurre a un consultorio veterinario esperando llevarse un consejo psicológico para lograr la calma. Hasta el momento el perro se dirige agresivamente hacia la familia o a los extraños. Y también hacia otros perros. Como todos podemos cometer equivocaciones, lo más importante será reconocer que nuestro animalito todavía no se ha adaptado al ambiente o es un tanto temperamental y habrá que encaminarlo. Se trata de reeducarlo, pero no deberemos apelar a los métodos que ya él maneja La tarea será lenta, con resultados que parecerán no plasmarse a pesar de los esfuerzos. Cuando la mascota intente hacer algo o responder con agresividad, será el momento de palmearle la cabeza, y sacar la mano a tiempo por precaución. Si insiste, será en el hocico, con un poco más de energía. Y si no quiere comprender, lo mejor será atarlo con su trailla, a modo de penitencia, hasta que decida calmarse. Seguidamente someterá a la mascota a la misma experiencia: preséntele al extraño o intente incentivarla para que repita lo que anteriormente trató de hacer. Si vuelve a la misma actitud repita el tratamiento todas las veces que sea necesario, pero sin violencia.
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