 Cuando adoptamos una mascota etre la tercera y la decimocuarta semana de vida, el perro establece sus relaciones sociales más fuertes e importantes.Por lo que es imprescindible que mantenga contacto con otros cachorros y personas. También es el momento ideal para que comience su convivencia con los gatos, reconozca los lugares permitidos y el baño y acepte la autoridad de sus dueños. Por eso, es conveniente adquirir un perrito alrededor de la séptima semana de vida, para que pase las primeras con su mamá y hermanos, el resto con su nueva familia. Como estos vínculos son muy fuertes, acostúmbrelo de a poco a que se quede solo en la casa, para evitar la ansiedad de la separación. Es importante no exponerlo a experiencias traumáticas como mudanzas, abandono o cambios bruscos de hábitos, o de gran temor entre las semanas ocho y diez. Si no se respetan estos pasos, el perro puede resultar miedoso al contacto con otros seres de su especie o con algunas personas y objetos que les recuerden de alguna manera el trauma sufrido durante ese período.
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