Correr y jugar una competencía de velocidad con cualquier rodado que se cruce a su paso es uno de los pasatiempos preferidos de los perros de campo o de la calle.Pero no sólo es exclusivo de ellos; algunos perros con dueño, suelen tener esta mala costumbre. Cuando el perro persigue una bicicleta, tractor, auto o moto, el conductor automáticamente huye, y así el perro recibe erróneamente una recompensa inmediata y satisfactoria que lo coloca como triunfador del juego. Esta inmediatez con la que recibe su gratificación es a su vez la que refuerza este mal comportamiento, que puede ser muy peligroso: numerosos accidentes suceden cuando la mascota queda bajo la rueda o cuando el ciclista, por ejemplo, se asusta y se cae. El límite justo para que el animal pierda el estímulo que lo lleva hasta a jadear tras un rodado es frenar no bien comienza la persecución. Este es un comportamiento que deberá corregir por seguridad de su mascota y la de los demás.
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