Luego de una gran tristeza, para paliar la soledad o para recuperarse de una depresión, una mascota puede ser de gran ayuda como "reorganizadora" de la vida.Ya sea un perro o un gato, la obligación de llevarlo al veterinario, sacarlo a pasear, darle de comer o bañarlo llenan los momentos que parecían tan vacíos. El hecho de tener que cumplir con horarios de comidas o medicamentos, algo que muchas veces no hacemos por nosotras mismas, ordena la vida de la mascota y la persona que la cuida, determinando puntos claves a lo largo del día. Además, pueden surgir nuevas oportunidades de salir adelante. Por ejemplo, llevarlo a la plaza puede ser una buena excusa para conversar con otros dueños, quedar en encontrarse al día siguiente a la misma hora, y hasta hacer nuevas amistades. Una mascota y el cariño que puede brindar con una mirada o un ladrido pueden darle un sentido a esas horas que pasan largas y siempre iguales.
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