Los perros tienen el instinto natural de comer los excrementos de vacas, caballos y otros grandes animales herbívoros, es un comportamiento carroñero, que demuestra la capacidad de supervivencia de la especie, dado el alto valor nutritivo de estas heces.
A continuación, Mascotas que comen excremento ¿entérate porqué?:
También comen la materia fecal del gato, que contiene gran cantidad de proteínas. Hasta aquí se trata de conductas naturales, sin embargo comer las propias heces o las de otros perros adultos es una muestra de inadaptación que, sin embargo, una parte importante de la población canina practica.
En consideración a lo expuesto podemos dividir la coprofagia en tres modalidades
Autocoprofagia: cuando el perro come su propio excremento.Coprofagia intraespecífica: cuando el perro come excrementos de otro perro.
Coprofagia interespecífica: cuando el perro come excremento de otra especie (gato, vaca, conejo, etc.)
La nutrición no guarda relación con la coprofagia
El tratamiento no es sencillo y al parecer no se soluciona por la administración de complejos minerales, como se ha creído durante mucho tiempo. De cualquier manera y frente a esta aberración es conveniente verificar su alimentación y ofrecer al cachorro la tasa óptima de calcio y vitaminas.
Aunque muy probablemente la rectificación no resuelva el problema, pues se trata de un vicio psíquico, como el niño mayor que todavía se chupa un dedo.
Está probado que el tipo de alimentación que el perro recibe no es causa directa de la aparición de la coprofagia, aunque pudiera ser que una ausencia de suficiente fibra en la dieta derive en coprofagia.
Lo adecuado es dar al perro un alimento balanceado de alta calidad dividiendo la ración en dos tomas diarias, así evitamos que el perro se inicie en la coprofagia para complementar sus horarios de comida.
En algunos casos una insuficiencia digestiva hace que parte de los nutrientes se eliminen en las heces sin asimilarse, lo que provoca en el perro una reingesta para compensar tal situación.
En estos casos es preciso hacer desaparecer rápidamente los excrementos, para que el perro no tenga acceso a ellos, y desde luego regañarle severamente si le sorprende en plena acción de ingerirlos, obligándole a soltar lo que mastica.
Los perros afectados de coprofagia deben tenerse aislados de otros perros, para evitar que ingieran sus excrementos.
Si el perro consume heces durante los paseos cotidianos será necesario mantenerle siempre sujeto con la correa o ponerle un bozal.